Sunday, March 04, 2007

Una metáfora más del amor.


Así es como el destino realiza sus inexplicables jugadas en un gigantesco tablero de ajedrez llamado tiempo, donde la humanidad es partícipe del juego y cada ser humano, una simple pieza del mismo. Cuando a este loco jugador se le ocurre hacernos un jaque mate, escoge a las piezas menos indicadas, cruzando a una en el camino de la otra. Finalmente, esto trae como consecuencia aquel disparatado acontecer que comúnmente denominamos “amor”.

1 comment:

tavorock said...

que bonito, que bonito, el amor, se hace fácil, cuando no se hace notar.