
Una tarde de verano te atravesaste en mi camino, sin pedir permiso y de la manera más abrupta que pudiera existir. Irrumpiste en mis días para romper la calma, el sosiego y la armonía de las que gozaba en aquel momento de mi vida… pusiste todo mi mundo de cabeza.. ¡y vaya de que forma! … Es así como una se enamora.
Sin siquiera conocerte, sin siquiera tocarte, sin siquiera saber tu nombre ni a qué te dedicabas me di cuenta que eras tú lo que estaba buscando… y me enamoré de ti. Fuimos amigos, o quizás tan solo simples conocidos que cumplen con el saludo de rutina y las cortesías del caso… pero para mi t convertiste en algo más.
El destino fue cruel y te puso en el momento equivocado. Cada uno tenía su vida formada, sueños y aspiraciones que ya iban siguiendo un curso. Lo nuestro no podía ser. Nos dimos cuenta y la ilusión se fue perdiendo. Es difícil luchar con un sentimiento puro e inocente que comienza a existir y mucho más si comienza a engatuzarse con el estado de complancencia que llega a producir en ti; no obstante, el mirar la realidad es el método más efectivo para bajar de ese mundo de ensueño e intentar proseguir con la rutinaria existencia. Tú diste el primer paso, te alejaste. Tu actitud para conmigo se convirtió en distante y fría… sinceramente, te lo agradezco.
Me dejaste sola, en medio de la nada y sin saber que hacer con tanto amor… mas no me dejas ni recuerdos, ni suspiros, ni caricias, ni besos que añorar. Me quedé con el clavo, es difícil afrontarlo (sobretodo cuando se es una persona que no le gusta perder). Pero por algo se dio todo. No me busques más, dejame volar y buscar otro cielo, otros horizontes; déjame encontrar "alguien que se parezca un poco a ti" para hacer real aquel sentimiento puro y noble que pudo ser y no fue. No te angusties, te olvidaré y pronto te convertirás en algo menos que una nostalgia del pasado. Tengo fe en ello.
No comments:
Post a Comment