Sunday, November 18, 2007

una loca enamoradiza.

"No me gusta olvidar, prefiero recordar".
Así se pasó 17 años de su vida, coleccionando pedacitos de historias,
creyendo que eran suyas,
alimentadose de recuerdos ajenos,
sufriendo por aquello que nunca tuvo,
contentándose con migajas de cariño,
con besos furtivos.

Nunca terminaba sus cuentos,
detestaba poner los puntos finales.
Huía del adiós,
no le gustaba concebir la idea
de que jamás volvería a ver alguien.

Para ella la vida era una travesía,
ella era el barco y sus amores los puertos,
detestaba la soledad
y andaba en busca de cuerpos que pudieran darle calor por las noches.

Cada vez que experimentaba un fracaso en el amor
se engañaba a sí misma ... ella lo quiso así,
no le gustaba el compromiso
y la soledad era su amante perfecta.

Le decían la loca,
la puta, la vividora,
pero ella así era feliz.

Le gustaba ver los atardeceres
y sentir el mar acariciando sus pies descalzos
y sus ganas de soñar.

Un dia descubrió el amor,
pero lo dejó partir.
No quería conocer el sufrimiento,
ni mucho menos la felicidad,
tan solo quería vivir así
y reír a carcajadas sin parar.

De todos los hombres que tuvo en su vida,
a ninguno lo olvidó.
Solía sentarse cada noche
a contar las estrellas
y a revivir beso a beso,
en otros labios,
todas sus emociones pasadas.

Un dia se hartó de todo eso,
también se cansó de recordar,
esta vez quería ser ella el recuerdo.

Una mañana de julio cogió sus ultimas ilusiones
y fusionó su cuerpo y alma con el vavivén de las olas.
Así la brisa marina fue extinguiendo poco a poco
sus sueños, sus anhelos, su vida,
y de ser un recuerdo, paso a ser un olvido.

reflexiones de un domingo por la tarde, noviembre.


Duele perder aquello que nunca fue tuyo.
Y es que encontrar la forma de borrar todos los recuerdos,
inventados por una imaginacion sedienta,
es una ardua labor de insensatez
pues lo mas apropiado sería olvidar todo de arranque...
mas el alma soñadora quiere ponerse a trabajar.

Se aferra al olvido y al amor imposible
el corazón cansado y solitario que jamas conoció el amor.
Pinta de colores las ilusiones que nunca fueron creadas
y se apasiona por una persona que ni siquiera es real.
Busca en todos los labios aquel sabor
que logre apaciguar toda esa efervescencia,
desencadenada por el deseo y las ansias de amar y ser correspondido.

Los dias pasan y pasan,
el pensamiento va siendo secuestrado
por un nombre que no quiere dejar de pronunciar.
Sabe que es una locura,
pero el dolor es su medicina inmediata
y quiere experimentar una y otra vez
el agridulce sabor de la desolación.

Quiero olvidar, quedarme en cero, estar vacía ,
no tener a nadie en quien pensar todas las noches antes de dormir,
no estar pendiente de su llamada,
ni de su regreso a casa,
ni de las cartas no escritas,
ni de las palabras jamás me dirá.
Fueron mis ganas las que se enamoraron de ti,
no yo.

La poca cordura que me queda me dice que él no volverá,
que nunca me amó y que tampoco lo querrá intentar.
Sé que si lo recupero lo perderé en seguida,
me aburriré,
solo pensaré en recobrar mi libertad y soñar con lo prohibido,
aquello que no te da paz y te hace estallar de emoción,
porque soy masoquista.

Si en esas vueltas que la vida da
el destino lo devuelve a mis brazos,
tan sólo le daría un beso,
apasionado,
prolongado,
expresivo,
muy lleno de mi,
y sí...eso sería todo.

Pues a los amores ingratos hay que enterrarlos,
45 metros bajo tierra,
y no desenterrarlos jamás.
Aunque quizás,
solamente quizás,
cuando el corazon vuelva a recobrar su paz
y tenga ansias de perder de nuevo la razón
por un amor sin rumbo a seguir,
se pueda emplear el recuerdo
para inmortalizarlo en unos cuantos versos
precisos y desaliñados.