"No me gusta olvidar, prefiero recordar".
Así se pasó 17 años de su vida, coleccionando pedacitos de historias,
creyendo que eran suyas,
alimentadose de recuerdos ajenos,
sufriendo por aquello que nunca tuvo,
contentándose con migajas de cariño,
con besos furtivos.
Nunca terminaba sus cuentos,
detestaba poner los puntos finales.
Huía del adiós,
no le gustaba concebir la idea
de que jamás volvería a ver alguien.
Para ella la vida era una travesía,
ella era el barco y sus amores los puertos,
detestaba la soledad
y andaba en busca de cuerpos que pudieran darle calor por las noches.
Cada vez que experimentaba un fracaso en el amor
se engañaba a sí misma ... ella lo quiso así,
no le gustaba el compromiso
y la soledad era su amante perfecta.
Le decían la loca,
la puta, la vividora,
pero ella así era feliz.
Le gustaba ver los atardeceres
y sentir el mar acariciando sus pies descalzos
y sus ganas de soñar.
Un dia descubrió el amor,
pero lo dejó partir.
No quería conocer el sufrimiento,
ni mucho menos la felicidad,
tan solo quería vivir así
y reír a carcajadas sin parar.
De todos los hombres que tuvo en su vida,
a ninguno lo olvidó.
Solía sentarse cada noche
a contar las estrellas
y a revivir beso a beso,
en otros labios,
todas sus emociones pasadas.
Un dia se hartó de todo eso,
también se cansó de recordar,
esta vez quería ser ella el recuerdo.
Una mañana de julio cogió sus ultimas ilusiones
y fusionó su cuerpo y alma con el vavivén de las olas.
Así la brisa marina fue extinguiendo poco a poco
sus sueños, sus anhelos, su vida,
y de ser un recuerdo, paso a ser un olvido.
