
Duele perder aquello que nunca fue tuyo.
Y es que encontrar la forma de borrar todos los recuerdos,
inventados por una imaginacion sedienta,
es una ardua labor de insensatez
pues lo mas apropiado sería olvidar todo de arranque...
mas el alma soñadora quiere ponerse a trabajar.
Se aferra al olvido y al amor imposible
el corazón cansado y solitario que jamas conoció el amor.
Pinta de colores las ilusiones que nunca fueron creadas
y se apasiona por una persona que ni siquiera es real.
Busca en todos los labios aquel sabor
que logre apaciguar toda esa efervescencia,
desencadenada por el deseo y las ansias de amar y ser correspondido.
Los dias pasan y pasan,
el pensamiento va siendo secuestrado
por un nombre que no quiere dejar de pronunciar.
Sabe que es una locura,
pero el dolor es su medicina inmediata
y quiere experimentar una y otra vez
el agridulce sabor de la desolación.
Quiero olvidar, quedarme en cero, estar vacía ,
no tener a nadie en quien pensar todas las noches antes de dormir,
no estar pendiente de su llamada,
ni de su regreso a casa,
ni de las cartas no escritas,
ni de las palabras jamás me dirá.
Fueron mis ganas las que se enamoraron de ti,
no yo.
La poca cordura que me queda me dice que él no volverá,
que nunca me amó y que tampoco lo querrá intentar.
Sé que si lo recupero lo perderé en seguida,
me aburriré,
solo pensaré en recobrar mi libertad y soñar con lo prohibido,
aquello que no te da paz y te hace estallar de emoción,
porque soy masoquista.
Si en esas vueltas que la vida da
el destino lo devuelve a mis brazos,
tan sólo le daría un beso,
apasionado,
prolongado,
expresivo,
muy lleno de mi,
y sí...eso sería todo.
Pues a los amores ingratos hay que enterrarlos,
45 metros bajo tierra,
y no desenterrarlos jamás.
Aunque quizás,
solamente quizás,
cuando el corazon vuelva a recobrar su paz
y tenga ansias de perder de nuevo la razón
por un amor sin rumbo a seguir,
se pueda emplear el recuerdo
para inmortalizarlo en unos cuantos versos
precisos y desaliñados.
Y es que encontrar la forma de borrar todos los recuerdos,
inventados por una imaginacion sedienta,
es una ardua labor de insensatez
pues lo mas apropiado sería olvidar todo de arranque...
mas el alma soñadora quiere ponerse a trabajar.
Se aferra al olvido y al amor imposible
el corazón cansado y solitario que jamas conoció el amor.
Pinta de colores las ilusiones que nunca fueron creadas
y se apasiona por una persona que ni siquiera es real.
Busca en todos los labios aquel sabor
que logre apaciguar toda esa efervescencia,
desencadenada por el deseo y las ansias de amar y ser correspondido.
Los dias pasan y pasan,
el pensamiento va siendo secuestrado
por un nombre que no quiere dejar de pronunciar.
Sabe que es una locura,
pero el dolor es su medicina inmediata
y quiere experimentar una y otra vez
el agridulce sabor de la desolación.
Quiero olvidar, quedarme en cero, estar vacía ,
no tener a nadie en quien pensar todas las noches antes de dormir,
no estar pendiente de su llamada,
ni de su regreso a casa,
ni de las cartas no escritas,
ni de las palabras jamás me dirá.
Fueron mis ganas las que se enamoraron de ti,
no yo.
La poca cordura que me queda me dice que él no volverá,
que nunca me amó y que tampoco lo querrá intentar.
Sé que si lo recupero lo perderé en seguida,
me aburriré,
solo pensaré en recobrar mi libertad y soñar con lo prohibido,
aquello que no te da paz y te hace estallar de emoción,
porque soy masoquista.
Si en esas vueltas que la vida da
el destino lo devuelve a mis brazos,
tan sólo le daría un beso,
apasionado,
prolongado,
expresivo,
muy lleno de mi,
y sí...eso sería todo.
Pues a los amores ingratos hay que enterrarlos,
45 metros bajo tierra,
y no desenterrarlos jamás.
Aunque quizás,
solamente quizás,
cuando el corazon vuelva a recobrar su paz
y tenga ansias de perder de nuevo la razón
por un amor sin rumbo a seguir,
se pueda emplear el recuerdo
para inmortalizarlo en unos cuantos versos
precisos y desaliñados.
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