¿Me creerán si les digo que últimamente ando exageradamente sensible? (ya sé, las repeticiones del sufijo -mente hacen antiestética esta composición pero dado mi escaso vocabulario, causado por el exceso de televisión y mi reciente divorcio con la literatura, han hecho que me resulte difícil encontrar la palabra perfecta para expresar lo que quiero; no obstante, estoy aquí para aprender ¿no?). Volviendo al tema, cada vez que veo una película inmediatamente irrumpo en llanto y lo que es peor, hasta las novelas mexicanas, que son terriblemente melodramáticas, me conmueven. Esto resulta alarmante ya que considero anormal un comportamiento de tal maginitud. Es decir, está bien el sentimentalismo, es malo para la salud ocultar los sentimientos, pero es innegable que todo exceso es malo. No sé a que se deba este tipo de comportamiento, mis sospechas apuntan a los fantasmas del pasado que por más que trato siguen rondando y pisándome la sombra y me imposibilitan mirar hacia adelante. Por otro lado, dado el compromiso que hice a las 12 de la noche del 1 de enero del 2006, justo al empezar el nuevo año, que no fue otro que el de jurar solemnemente no vivir más atormentada por aquello que alguna vez fue y no será de nuevo, me temo que tendré que superar por mi misma aquellos trances de excesivo sentimentalismo. Sí, me comprometí a dejar atrás los recuerdos, a no permitir jamás que el tiempo sea un asesino de mí misma y, por supuesto, a vivir el momento como si fuera el último (bueno, no tanto así... no pretendo hacer cosas completamente fuera de lo común pero sí dejar las preocupaciones a un lado sin pensar tanto en lo que pasó y disfrutar cada instante como si fuera un delicioso pastel que por primera y última vez saboreare en mi paladar. Aunque no estoy haciendo cosas increibles que despierten la admiración de todos, yo creo que estoy empleando bien mi tiempo. Inversión, es el nombre perfecto para denotar esto que estoy viviendo. Un verano inusual en donde playa, olas, romances tormentosos y cálidos olores serán reemplazados por interminables sacrificios alimenticios, olas de sudor, páginas de libros usados y un cúmulo de conocimientos ocultos que volverán a ser parte de ese disco duro que llamamos memoria. A miles de kilómetros de mi ciudad natal, en un lugar completamente cosmopolita en donde casi no conozco mortal alguno y al que forzozamente tengo que aprender a llamar "hogar", se encuentra esta aprendiz de escritor, con solo 17 años y muchas esperanzas en el futuro y, sin tomar encuenta aquella frase que una vez pronunciara Manrique en sus famosas coplas "todo tiempo pasado fue mejor", para mí eso pretende no tomar sentido nunca más pues heme aquí, tratando de salir adelante y dejar de soñar mi vida para al fin poder vivir mis sueños y sentirme completamente realizada. Es cierto, tengo muchas ambiciones, muchos sueños que cumplir y aunque parezca que el tiempo no alcance para todo, es de humanos tratar de, por lo menos, lograr la mayoría de aquello que tanto se anhela y llegar a la senectud tranquilos, orgullosos de todo lo que hicimos. Puedo parecer una terrible ambiciosa sin escrúpulos que trata desesperadamente de lograr algo en la vida, pero creanme... no siempre las palabras reflejan lo que uno realmente es. Sé que es malo hablar de tus mejores amigos y amantes, y lo confieso estoy profundamente enamorada de las palabras, de todo aquello que pueden expresar y de todo aquello que pueden causar si se prescinde de ellas, mas me temo confesar que a veces suelen ser engañosas y no reflejan lo que uno realmente es.
Thursday, January 05, 2006
Carta de una lunática en trance.
Mi caso es el de una simple adolescente que juega y se divierte con ellas y trata de salir de la rutina aunque sea un poquito, de esa rutina que nos envuelve como en una telaraña y nos hace aburrirnos de nosotros mismos (al menos es mi caso). Pero para eso estan ellas, mis fieles compañeras, para irnos de parranda, embriagarnos un poco, bailar hasta desgastar los zapatos y divertirnos, para salir un poco del día a día, transportarnos a los lugares más recónditos y fascinantes que puedan existir, para enfrentar la realidad de una mejor manera y salir adelante....
¿Y a qué viene todo este palabreo?¿Qué es lo que intento decir? La verdad, nada en particular, sencillamente me gusta hacerlo y sé que nadie va a leer esto (al menos esa fue la intencion cuando comence a escribir esto). Al escribir libero mi alma, mente, cuerpo y corazón y me siento poderosa, con cierta ventaja frente a las demás criaturas de este mundo. Pero vayamos al grano de una buena vez, antes de que el café se enfríe y las ideas huyan, como siempre lo hacen, sin dejar esa inmortalidad que reclaman desesperadamente. Mi propósito para este año 2006 es sencillamente... ser yo misma, aprender a querer y sobre todo a quererme a mi misma, a luchar por mis sueños, a levantarme tras una caída y más que nada a alcanzar mis metas... ¿que cuales son ellas? ya las sabrán, tarde o temprano el inmensamente indiscreto tiempo, quien desgraciadamente nunca aprendió a guardarme bien el secreto, se las mostrará.
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